Cómo entender (al menos cómo entiendo yo) la Docencia Universitaria
Hola. Soy Carlos y soy profesor de universidad.
Así, como se supone que lo hacen las personas que acuden a grupos de auto-ayuda, así comenzaría yo una auto-explicación de por qué hago, y cómo lo intento, mi labor de enseñanza en la UAM Iztapalapa, y en otros lugares.
En síntesis: Es un vicio, y una y otra vez, al terminar un trimestre especialmente pesado, uno reniega y piensa en dejarlo, o disminuir la intensidad, y dedicarse con mayor prioridad a otras cosas (como la investigación). Y una y otra vez, uno recae en el hábito.
Es duro aceptarlo. Es un vicio, y uno no lo tiene, sino que la docencia lo tiene a uno.
Es una cosa emocional, existencial, que se prolonga siempre fuera del aula, cuando uno está en familia, cuando hace cosas personales, incluso cuando se está soñando!
Pero bueno, aquí algunas razones, racionalizaciones y puntos de partida.
1. Vengo de una familia de maestros.
2. Admiré mucho a mis mejores maestros.
3. Creo que tengo algo que comunicar.
4. Trato de partir de ideas claras y distintas, también para la docencia.
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IV.
Trato de respetar la diferencia específica de cada asignatura, así que en mi docencia no encontrarán los mismos contenidos en diferentes UEAs, y al revés también trato de -respetando el espíritu del programa oficial- actualizar siempre su contenido, por lo que cada grupo recibirá algo diferente en ocasiones sucesivas de cada materia. Con frecuencia invito a ex-alumnos y otros profesionales a dar una charla en el salón, a fin de que se conozca cómo se usa lo que aprenden conmigo en la vida profesional y de estudios de posgrado. Por otro lado, procuro que la estancia en mis clases sea una de inclusión y diálogo respetuoso, y para ello he tomado algunas medidas especiales.
Parto de la idea de que si bien en el aula y espacios de enseñanza-aprendizaje, alumn@s y profesor@s tenemos responsabilidades diferenciadas, hay una que sí es compartida, y que consiste en crear un ambiente constructivo, interesante y plural, para aprender y para contrastar ideas. Me parece que en el salón universitario no se puede dar catequesis de ninguna religión secular, autor consagrado o doctrina única. Si bien tengo mis propias elecciones dentro de la disciplina que cultivo, no encontrarán actualmente en mis clases comentarios o dispositivos derogatorios de idea, autor o persona alguna, no sólo por razones de decencia, sino por un compromiso explícito que hago con los derechos humanos y de los estudiantes a pensar y optar por sí mismos. Tengo claro que hay alumn@s que nunca coincidirán con mis posiciones, y respeto profundamente ello, son las opciones de cada quien en la vida, y es uno quien asumirá lo que de ellas vengan. Aunque todo esto puede sonar aburrido o iluso, mi intención es hacer atractivas mis clases con toda suerte de recursos retóricos, chistes y materiales; con éxito que no me toca juzgar a mí mismo.
V.
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FIN.