Además de las normas y reglamentos aplicables en nuestra Institución, aquí hay una serie de indicciones muy importantes para el caso de la interacción de este profesor y sus alumnos. Estas son resultado de mi propia experiencia, es decir de casos concretos que me ha tocado vivir o de los que me he enterado de primera mano (en la UAM y en otras instituciones donde he colaborado), y en algunos casos de lo que se comenta entre docentes en grupos de discusión o foros internacionales.
Aquí se habla más de honor académico, más que de faltas y sanciones, y por tanto caben interpretaciones que dependen del cada caso.
· Sobre la finalidad del proceso de enseñanza-aprendizaje
o Tomo como axioma que los alumnos y alumnas buscan algo semejante a lo que el profesor persigue, es decir, la transmisión fidedigna del conocimiento, su re-creación en cada acto de enseñanza-aprendizaje, y la construcción colectiva de saberes. La docencia, así entendida es un intercambio basado en la confianza (de parte de la sociedad, la institución, el docente y los alumnos); si esta falta, lo demás no tiene sentido.
§ En otras palabras, si un alumno prefiere pasar a aprender, debería intentarlo en otros espacios, no en mi clase. Con frecuencia se ofrecen alternativas al inicio del trimestre para evitarle a los alumnos con esos intereses molestarse con acudir a mis clases.
§ Las discusiones y preguntas en clase, los trabajos, tanto parciales como finales, las prácticas, los ejercicios fuera de clase y dentro de ella, y demás dispositivos pedagógicos, buscan que los alumnos se enfrenten personalmente a los conceptos, procedimientos y criterios. No realizar de forma individual (y grupal cuando es el caso) esta confrontación, por ejemplo no asistir o participar en clase, anotarse en un trabajo en el que no se participó en todas las etapas (por ejemplo, el pegado de partes de texto en una entrega firmada por varios), son formas de mostrar que no buscamos lo mismo en la formación universitaria, y nuevamente se animará al alumno en esa situación a buscarle por otro lado.
· Sobre el origen de los materiales que usan los alumnos:
o Los materiales provenientes de fuentes públicas, especialmente de internet, pueden ser usados si se cumplen dos criterios:
§ 1) Se cita su origen. Sin ello, se incurre en fraude académico al presentar como propias las ideas y palabras de alguien más; distinto es el caso donde leemos y parafraseamos un concepto, demostrando que lo manejamos.
§ 2) Son de calidad. Sobre esto último habremos de volver adelante.
o El uso de libros es preferible al de fotocopias, sobre todo para prevenir la formación de profesionistas pirata que no saben dónde leyeron tal o cual concepto. En caso de ser inevitable, es labor del estudiante cerciorarse de que conoce la referencia (ficha) del texto, para poderlo usar en sus trabajos y en sus citas verbales (“En un libro leí que la disonancia es… No sé en cuál, pero sé que lo leí [sic]).
o El descubrimiento de que los libros y revistas fueron sustraídos (robados) de alguna biblioteca es motivo de reprobación y denuncia del alumno, quien está privatizando un bien público. Es lo mismo en el caso de mutilación (arrancar las hojas, por ejemplo) que uno atestigua cuando llega a atravesar los pasillos de la biblioteca (un caso en 10 años, pero el coraje todavía no se me pasa).
o En general, es preferible presentar el problema conceptual o empírico a abordar de forma concisa y directa. Si es indispensable referir la historia de una idea, es importante no perderse en minucias e nociones inconexas, sino presentar cómo ha cambiado la perspectiva sobre el asunto y mostrar el actual "estado de la cuestión". En licenciatura no se pretende formar eruditos ni amanuenses, sino usuarios críticos de los conceptos.
o Si es necesario citar a los clásicos y discutirlos, debe hacerse con base en material de la mejor calidad disponible. Aunque siempre es mejor leer el texto original, en ocasiones algunos alumnos (y hasta colegas) usan traducciones fallidas, que llegan a tergiversar lo que se dice en el original (La estructura de las Revoluciones Científicas de Th. Kuhn es un ejemplo), anulando el argumento que pretende dar el alumno o comentarista. Se entiende que no siempre se tengan los conocimientos y habilidades necesarios para cumplir con este rasgo del rigor académico, pero entonces hay que tener el cuidado de no aseverar cosas de las que no se está completamente seguro, además de acercarse a la mejor traducción disponible (el profesor podría indicarla, o el experto en ese autor)